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Ver actos de bondad nos anima a ser más benevolentes

Una investigación del psicólogo Ion Yarritu concluye que la “elevación moral” puede mejorar la percepción que tiene el ser humano de las demás personas

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 20/12/2023

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Ion Yarritu, investigador en psicología de la Facultad de Educación de Bilbao. | Foto: UPV/EHU.

A menudo nos encontramos ante actos de una inusitada bondad, personas que dan sin esperar nada a cambio o que se arriesgan por ayudar a los demás. Cuando presenciamos estos actos de “belleza moral” algo nos ocurre: nos conmueve, resurge el orgullo por la humanidad y nos anima a ser más altruistas, más caritativos e, incluso, a que dejemos a un lado los prejuicios. En definitiva, promueve un comportamiento prosocial.

Estas reacciones ante actos de bondad inesperada son lo que el psicólogo estadounidense Jonathan Haidt, denominó “elevación moral”; esto es, la emoción que resulta de ser testigo de actos bondadosos que benefician a los demás. Ahora, el investigador en psicología de la Facultad de Educación de Bilbao Ion Yarritu Corrales ha ido un paso más allá: ha demostrado que, además de promover el comportamiento prosocial, la elevación moral puede mejorar la percepción que tenemos de los demás.

En un estudio publicado en la revista Journal of Positive Psychology este investigador del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación ha comprobado que inducir a las personas a esta elevación moral provoca un cambio en la manera en que juzgan la conducta de los demás. “Generalmente tendemos a pensar que los actos de los demás son causa, mayormente, de las cualidades personales de quien realiza dicho acto. Hacemos esto sin atender a las circunstancias contextuales que puedan empujar a la persona a actuar de dicha manera, asegura Yarritu; por ejemplo, -continua- imaginemos que estamos conduciendo y el coche del carril contiguo se nos echa encima, haciendo que tengamos que dar un frenazo, para después acelerar hasta que lo perdemos de vista. En estas circunstancias lo más común es atribuir la arriesgada maniobra a la propia persona (es un mal conductor), a menudo acordándonos de algún familiar de esta. Sin embargo, añade, pocas veces o ninguna se nos ocurre pensar que quizá esa persona estaba movida por sus circunstancias (quizá llevaba de urgencia a alguien al hospital). Este fenómeno se conoce como “Sesgo de correspondencia” y sentir elevación moral hace que éste se vea reducido, concluye.

Intervenciones para la elevación moral

El doctor Yarritu llegó a esta conclusión tras llevar a cabo tres estudios con estudiantes de la universidad; en ellos descubrió que “inducir elevación moral hace que estos incurran en menor medida en este sesgo cognitivo y que tengan en cuenta tanto las cualidades de la persona como sus circunstancias a la hora de juzgar su conducta”, según explica.

Para lograrlo, dividió la muestra de participantes en varios grupos de estudio: a uno de ellos se le indujo a sentir elevación moral, mediante proyecciones en los que se mostraban actos de bondad hechos por una persona anónima; mientras que, al resto, grupos de control, se les mostró vídeos sin carga emocional o que produjeran diversión. Posteriormente, comparó las puntuaciones de los grupos con respecto las medidas del sesgo de correspondencia y encontró que este sesgo era menor en el grupo de elevación moral.

Yarritu asegura que los resultados de esta investigación “abren la puerta al diseño de intervenciones basadas en la elevación moral, que fomenten una visión del otro más amable para potenciar el comportamiento prosocial”. En este sentido, el investigador avanza que tienen previsto dirigir una tesis en la que se revisarán diferentes intervenciones basadas en la elevación moral y se diseñará una intervención de estas características para llevarla a cabo con adolescentes, “ya que es una etapa adecuada para promover el comportamiento prosocial”, explica.

Así mismo, Yarritu publicará en breve una nueva investigación en la que analiza las reacciones emocionales de adolescentes ante un vídeo seleccionado por su potencial para inducir elevación moral. “Hemos encontrado que estos jóvenes de entre 10 y 15 años ya tienen un desarrollo cognitivo y moral suficiente como para experimentar esta elevación moral, ciertamente compleja. Es un campo -explica- que está todo por explorar y en el que estamos siendo novedosos”.