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El uso de nuevas tecnologías y técnicas científicas permite obtener información adicional sobre los neandertales

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 22/02/2018

Foto del descubrimiento de La Ferrassie 1 en 1909. © Collections M.N.P. Les Eyzies
Foto del descubrimiento de La Ferrassie 1 en 1909. © Collections M.N.P. Les Eyzies

Más de 100 años después de su descubrimiento, el neandertal de La Ferrassie sigue proporcionando nueva información que nos ayuda a comprender la anatomía y comportamiento de los neandertales. Este trabajo publicado por la prestigiosa revista Journal of Human Evolution ha sido liderado por el investigador Ikerbasque Asier Gómez Olivencia que actualmente desarrolla su trabajo en la UPV/EHU.

Un equipo internacional, liderado por el investigador Ikerbasque Dr. Asier Gómez-Olivencia, que trabaja en la UPV/EHU, ha obtenido nueva información sobre el esqueleto casi completo del neandertal adulto masculino La Ferrassie 1, descubierto en 1909. Estos nuevos resultados han sido publicados en la prestigiosa revista Journal of Human Evolution.

En este trabajo, el equipo presenta: 1) nuevos fósiles incluyendo todos los huesecillos del oído (martillo, yunque y estribo); 2) nuevas patologías que no habían sido detectadas en trabajos previos, incluyendo una variante congénita en el atlas (primera vértebra cervical) y una fractura de la clavícula; y 3) nueva información tafonómica que es coherente con la hipótesis de que este individuo fue enterrado de manera intencional. En este estudio se han utilizado tomografías computerizadas para poder encontrar nuevos restos y poder caracterizar mejor las lesiones patológicas, lo que apoya el uso que se le puede dar a este tipos de técnicas en las investigaciones de paleontología humana.

El abrigo rocoso de La Ferrassie está localizado en la base de una colina de caliza en Savignac de Miremont, a 5 km al norte de Le Bugue, en Dordoña (Francia). El 17 de septiembre de 1909, un esqueleto Neandertal adulto masculino fue descubierto y nombrado como La Ferrassie 1 (LF1), en lo que el director de la excavación Denis Peyrony consideró una fosa funeraria en un nivel que ha sido datado entre 40 y 54 mil años. Este esqueleto es uno de los individuos neandertales más importantes, tanto por su excepcional estado de conservación como por el papel que ha jugado históricamente en la interpretación de la anatomía y comportamiento de los neandertales.

Más de 100 años después de su descubrimiento, este fósil continua ofreciéndonos nuevas perspectivas en el estudio de los neandertales. Un equipo internacional, con investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Musée de l’Homme (Paris), Liverpool John Moores University (Reino Unido), Centro Mixto UCM-ISCIII para el estudio de la Evolución y comportamiento humanos (Madrid), and Binghamton University (USA), y liderado por el investigador Ikerbasque de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) Dr. Asier Gómez-Olivencia ha obtenido nueva información de este esqueleto neandertal.

El uso de nuevas tecnologías y técnicas científicas ha permitido al equipo liderado por Gómez-Olivencia:

  1. Identificar nuevos restos fósiles pertenecientes a este esqueleto, incluyendo los tres huesecillos del oído que se encontraban en el hueso temporal derecho, tres fragmentos de vértebra y dos fragmentos de costilla. Los huesecillos del oído están completos y nos ayudan a comprender mejor la variabilidad de los neandertales en esta región anatómica.
  2. Identificar nuevas lesiones patológicas, incluyendo una fractura de la clavícula sin desplazamiento del hueso, mayor degeneración artrósica en la columna vertebral y una ligera escoliosis, y una variante congénita de la primera vértebra cervical que no tendría consecuencias clínicas. Estas anomalías se sumarían a otras anomalías descritas previamente como son una fractura del trocánter mayor del fémur derecho y la evidencia de una afección sistémica de origen pulmonar debida a una infección o un carcinoma, que pudo haber sido la causa de la muerte de este individuo.
  3. Confirmar que no hay alteraciones superficiales en los huesos del esqueleto de La Ferrrassie 1, y que la manera en que los huesos aparecen rotos es típico de huesos que han perdido el colágeno. El estudio tafonómico del individuo neandertal LF1 es coherente con la hipótesis de que su cuerpo fue enterrado poco después de su muerte, por lo que ningún carnívoro atacó el cadáver. Durante la putrefacción, los huesos perdieron el colágeno y se rompieron in situ por el peso del sedimento. Estos datos son coherentes con la hipótesis de un enterramiento intencional de este esqueleto, tal y como ha sido propuesto por estudios anteriores.
  4. El uso de nuevas tecnologías ha sido vital en este estudio. Se han usado tomografías computerizadas (tanto de resolución normal como de alta resolución) y radiografías que han permitido: 1) identificar y extraer virtualmente los huesecillos del oído que estaban dentro del hueso temporal derecho; 2) visualizar las lesiones patológicas presentes en el esqueleto de LF1; y 3) cuantificar la orientación de la rotura de los huesos en aquellos huesos que esta información no se podía cuantificar directamente por estar reconstruidos.

La Ferrassie 1 era un neandertal masculino de más de 50 años de edad que sufrió varias lesiones a lo largo de su vida, probablemente en relación con su estilo de vida cazador-recolector. En el momento de su muerte sufría problemas relacionados con una enfermedad pulmonar. Poco después de su muerte fue enterrado por otros miembros de su grupo en lo que hoy conocemos como Abrigo Rocoso de La Ferrassie, un lugar que los neandertales usaron como campamento de manera reiterada durante miles de años.

 

Referencia bibliográfica