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Los beneficios de jugar al fútbol sin correr

El grupo de investigación Ageing On analiza cómo repercute en la salud la práctica del walking football, un deporte pensado para mayores de 50 años

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Fecha de primera publicación: 16/12/2021

Una prueba de esfuerzo
Prueba de esfuerzo a un jugador de walking football en los laboratorios del Departamento de Fisiología en la Facultad de Medicina y Enfermería. Al fondo, Susana Gil, una de las responsables del proyecto de investigación. Foto: Egoi Markaida. Oficina de Comunicación. UPV/EHU.

¿Jugar al fútbol sin correr? En eso consiste precisamente el walking football (fútbol andando), es más, una de las normas clave es que un pie tiene que estar en contacto con el suelo en todo momento. Este deporte surgió hace una década en el Reino Unido para hacer frente a la inactividad y/o aislamiento que afectaba a muchos hombres mayores de 50 años. Hace tres temporadas llegó al País Vasco, y ahora el grupo Ageing On, en colaboración con la Fundación Athletic Club, desarrolla un estudio para conocer en profundidad sus posibles beneficios.

El walking football se empezó a popularizar en el País Vasco en la temporada 2018-19, a través de la Fundación Athletic Club. “Uno de nuestros objetivos estratégicos en el área social es acceder a colectivos en situación de vulnerabilidad en la sociedad. La modalidad deportiva walking football nos daba la posibilidad de llegar a un grupo, el de las personas mayores de 50 años, que habitualmente tiene dificultades para seguir practicando deportes en grupo y entre las que, además, son frecuentes los cuadros de depresión, soledad o baja autoestima”, explican desde la Fundación Athletic Club, que esta temporada 2021-22 cuenta con dos grupos que entrenan semanalmente. A ellos hay que sumar el Walking Lions Football Club de Getxo, la Sociedad Deportiva Plentzia y otro grupo en Sopela.

En efecto, el walking football ofrece la opción de jugar al fútbol de otra manera, andando, y así evita, en la medida de lo posible, el riesgo de lesiones, porque tampoco se puede levantar el balón por encima de la cabeza y están penalizados los contactos. Sin embargo, da más que la posibilidad de realizar ejercicio físico. Ayuda a construir un espacio común y a disfrutar de un tiempo de manera compartida, potenciando el sentido de pertenencia a un grupo.

Para conocer en profundidad los beneficios del walking football en la condición física, en la salud y en la calidad de vida de quienes lo practican, hay que hacer mediciones y análisis. Y en ello está el grupo de investigación Ageing On, de la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco. A través del proyecto que dirigen las profesoras Susana Gil Orozko e Iraia Bidaurrazaga López de Letona en colaboración de la Fundación Athletic, realizarán un seguimiento de una temporada a personas que practican esta modalidad deportiva en Bizkaia. “Al ser una actividad de reciente implantación, la información sobre los efectos beneficiosos en la salud de las personas que lo practican es escasa; además, la mayoría de los estudios que han analizado esta modalidad se han realizado en países nórdicos y no existen experiencias publicadas de nuestro entorno”, explica Iraia Bidaurrazaga.

El seguimiento que está realizando el equipo de Ageing On se basa, por un lado, en una serie de mediciones y valoraciones que están realizando a los participantes en los laboratorios del Departamento de Fisiología, en la Facultad de Medicina y Enfermería. Abarcan desde la recogida de datos sociodemográficos y clínicos y mediciones antropométricas hasta pruebas de equilibrio y fuerza; electrocardiogramas, analíticas sanguíneas para controlar distintos biomarcadores, y cuestionarios y escalas para evaluar la actividad física y el tiempo que pasan sentados, la dieta y la calidad de vida. Además, durante la temporada también se están analizando las sesiones de entrenamiento. Para ello durante algunas de ellas se colocarán pulsómetros a los participantes y se les pasarán algunas escalas de valoración del esfuerzo.

Pruebas en tres etapas

Los datos se recogen en tres etapas. La primera medición se realizó en julio del 2021, la segunda comenzó en septiembre de 2021 y la tercera y última se llevará a cabo en junio de 2022. En total participan en el estudio 46 hombres y dos mujeres de distintos municipios de Bizkaia y de entre 50 y 77 años. Uno de ellos es Alfonso Arrola. Él fue uno de los 19 que acudieron al primer entrenamiento organizado por la Fundación Athletic, y aunque en su juventud no se dedicó al fútbol sino al hockey hierba, el walking football le ha gustado, tanto que también es uno de los impulsores del Walking Lions Football Club de Getxo, y uno de los promotores y participantes del encuentro que el pasado mes de octubre enfrentó a la Euskal Selekzioa con la selección de Inglaterra. “Nos comparamos con Asterix y Obelix. El éxito fue que vinieran, difundir el deporte, salir en los medios de comunicación, y la impresión e ilusión que se han llevado los jugadores ingleses”. Y tiene claro que el walking football aporta mucho, “no solo es el aspecto físico, también ayuda a socializar”. Del estudio que desarrolla el equipo de Ageing On no puede tener mejor opinión: “Es un lujo que te hagan todas esas pruebas, te da tranquilidad, y el equipo es una maravilla”.

Los resultados del estudio estarán listos para finales de junio. Sin embargo, algunos de los datos preliminares obtenidos ya muestran cambios positivos en el colesterol y la glucosa de los participantes después de tres meses de entrenamiento de walking football. No solo eso, gran parte de ellos reporta haber incrementado el tiempo dedicado a actividades de alta intensidad, las cuales suelen precisamente realizarse menos con la edad, pero que, sin embargo, se relacionan con una mejor condición física. Además, los participantes han percibido mejor salud general y mayor vitalidad tras la práctica del walking football, lo que indica una mejora en la calidad de vida de estas personas.